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| Edición, estudio y notas de Fernando Cabo Aseguinolaza. Las peripecias de don Pablos, «ejemplo de vagabundos y espejo de tacaños», han cautivado a lectores de varios siglos con su humor implacable. El ingenio y la vena satírica de Quevedo se despliegan a lo largo de un abigarrado desfile de falsos nobles, trapisondistas, alcahuetas, tahúres y matones que han dejado una huella profunda en las letras. |
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