«Un diplomático suele trabajar con dos armas: la política y la cocina.» Por eso esta obra incluye, entre otras cosas, apuntes sociológicos y recetas de diferentes épocas y lugares. A partir de 1965, la familia Posadas transitó por Madrid en el último tramo del franquismo, el Moscú de la Guerra Fría o el Londres de los ochenta. No todo fueron cócteles y recepciones fastuosas: sus recuerdos, que combinan ironía y ternura a partes iguales, desmitifican la imagen que suele asociarse a la vida en una embajada. Carmen y Gervasio rinden también un homenaje a su madre, sufrida esposa del embajador y autora de agudas reflexiones contenidas en estas páginas. Ministros, divas, vividores y marquesas –en una galería que abarca desde Franco hasta Lady Di– desfilan por un menú aderezado con escenas jugosas y consejos ingeniosos, como el pastel de langosta sin langosta. El resultado garantiza una lectura apasionante y muy apetitosa. Como dijo el entonces ministro Fraga: «¡Cuando le invitan a comer a uno en la embajada de Uruguay, no hay forma de mantener el régimen!». |