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12/03/2010
Ya tenemos los ganadores del concurso de relatos breves
Los cuatro ganadores se llevan de regalo la película Déjame entrar dirigida por Tomas Alfredson, basada en la novela de John Ajvide Lindqvist.
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En primer lugar, nuestro jurado eligió:

EXTRAÑA RELACIÓN
El mundo no entiende lo nuestro, no quiere entender nuestro amor. Un amor puro y verdadero. La gente murmura a nuestras espaldas, cuando nos besamos sentados en el parque; dicen que estoy loco porque te acaricio las manos, blancas y suaves, y las aprieto entre las mías, o cepillo tus cabellos mientras miramos por la ventana de tu dormitorio antes de ir a dormir. No pueden entenderlo por la única razón de que tú estás muerta... ¿Te parece lógico, cariño?
Javier Haro Herraiz

En segundo lugar:

LA CERTEZA
Hace como cada mañana. Apaga el despertador, se incorpora sobre la cama, mueve el cuerpo hasta el baño y lava su cara con agua muy fría. El espejo suele devolverle la imagen nítida de su rostro pero hoy ocurre algo extraño, que no acierta a comprender. El reflejo, un tanto nebuloso, parece ausente y no le mira. Echa la culpa a los residuos del sueño y prosigue el ritual. De repente se paraliza. Los contornos de la cara se han borrado y los orificios aparecen vacíos, negros como cavernas, sin luz. Siente el zarpazo del miedo y retrocede despacio. Sabe que sin su propio recuerdo, no despertará jamás.
Adrián Martínez

Y finalmente, y dado un empate de votos, el jurado ha decidido que el tercer lugar era para dos relatos:

REPOSO
El sueño era pesado y oprimía el pecho. Siempre pasa lo mismo en las pesadillas: densas, oscuras, feroces, asfixiantes. La respiración se convertía en una clase de puré viscoso. Intentó moverse pero no pudo, como solía ocurrir. Uno se sentía atrapado en una caja de cartón como un cobaya. Ni siquiera tenía fuerzas para abrir los ojos, pegados como metal bajo hierro candente y pesado como la conciencia. Pero lo extraño es que esta vez no se sentía sudoroso e incómodo como a menudo en estos casos. Con un esfuerzo inhumano movió la punta de un dedo. Sólo sintió la madera fría de un ataúd.
Jacobo Sánchez

LA TÉCNICA
La técnica es muy importante. Al principio me abalanzaba, mordía y mataba con brutalidad y salvajismo. A alguna casi la decapité. Después aprendí a esperar, seleccionar la víctima y atacar con más discreción, aunque el fin siempre era el mismo. La sangre corriendo por mi garganta. Ahora soy más fino, pero no menos cruel. Me acerco despacio, contacto con ella, la seduzco, hago que piense que estoy interesado en ella por otro motivo que no es el real. Cómo te ha pasado a ti ¿verdad? ¿Qué? ¿Qué si estoy loco? No, chica, no. Solo soy un vampiro y quiero que cenemos juntos...muy juntos.
Jorge Belmonte

Puedes leer el resto de relatos en el especial «La Hora del Vampiro». ¡Y muchísimas gracias a todos los participantes!