Sara, has sido musa de Vivienne Westwood, icono punk y actriz en series, películas y videoclips. ¿Qué motivos te han llevado a escribir?
¡La verdad es que no lo sé! Sólo empecé. Supongo que tenía tiempo, no me salían muchos trabajos como actriz y tenía una historia dando vueltas en mi cabeza. Así que empecé a escribir sin saber realmente qué estaba haciendo, me fui inventando la historia sobre la marcha. Una vez acabada (o eso pensaba) se la enseñé a un agente. Entonces empezamos a editarla, fue un proceso largo y duro, y también positivo, porque mejoró mi libro (Hammer) por lo menos cien veces. Aprendí mucho y muy rápido durante la edición.
¿No fue un cambio muy grande para ti pasar de trabajar siempre en grandes equipos a hacerlo tú sola?
Sí, escribir es un trabajo muy solitario. Pero de vez en cuando me gusta. ¡Es agradable no tener que cooperar con nadie! Por supuesto, cuando estás editando tienes que hacerlo y me fue muy bien, porque ya había tenido bastante de trabajar sola y quería mejorar mucho lo que había escrito. Suelo escribir por la noche, cuando el teléfono ya no suena.
¿Significan tus dos libros una nueva etapa en tu vida, lejos del glamour del mundo de la moda y las alfombras rojas, o seguirás combinando tus diferentes facetas profesionales? Hace veinte años que no trabajo en la moda y nunca fui a muchos eventos de alfombra roja, así que creo que me mudé a una nueva era hace mucho tiempo. De todas formas, me gusta el glamour, ¿a quién no?
Tanto Hammer como Una moneda por tu suerte están ambientados en el Londres victoriano… ¿Qué significa para ti esta época? ¿Qué es lo que te fascina de ella?
En cierto modo, el Londres victoriano tampoco es tan lejano. Las últimas personas que lo vivieron hace poco que desaparecieron y en Londres muchos de nosotros vivimos en casas victorianas. Nuestra estructura ferroviaria, los edificios públicos, las calles… Todavía estamos rodeados de ese estilo. Me encantó hacer la investigación de mis libros y creo que somos muy afortunados de poder disfrutar de imágenes de la época. Me hubiese encantado vivir esa época.
Una pitonisa gitana como protagonista, una trama repleta de giros argumentales y, sobre todo, un final del todo inesperado. ¿Cómo te surgió la idea del libro?
Siempre me ha interesado la idea de tener tu vida escrita en tu mano. Antes solía leer la mano a la gente (en broma) cuando estaba borracha en una fiesta. Entonces un día pensé: ¿qué pasaría si trataras de escapar del destino escrito en tu mano? ¿Y tratando de escapar, provocarías que se cumpliese? Básicamente ésa es la idea del libro. Luego tracé la historia, mucho más de lo que lo hice en la primera novela. Decidí que la protagonista narrara la historia y luego me di cuenta de que sería mejor si hubiese dos narradores, así el lector podría saber lo que la protagonista ignora. Y el adivino debía hablar en presente, ¡no podía poner las predicciones que debían pasar en pasado! Una vez tuve todo esto claro, el resto salió de golpe: los otros personajes, los giros, los detalles…
Rose Lee, la protagonista, es una chica decidida, también divertida, a la que su curiosidad mete en muchos problemas. ¿Tenéis muchas cosas en común o, sin embargo, te identificas con Tabitha Quayle?
Me identifico con todos mis personajes hasta cierto punto, si no sería imposible escribir sobre ellos. Tengo que encontrar algo en su interior, incluso con los malvados.
¿Has pensado ya en una próxima novela? Si es así, ¿puedes darnos algunas pistas sobre el argumento?
Tengo unas cuantas ideas. Quiero escribir una historia sobre fantasmas o algo así. Y a lo mejor la ambiento en el futuro, o en una época indeterminada.
Soy muy aficionada a la música, así que… ¿Cómo va Rooster, tu banda de rock? ¿Qué grupos escuchas normalmente?
Rooster va bien, ¡muchas gracias! Estamos trabajando en un EP y con ganas de tocar en algún festival este verano. Ahora mismo escucho mucho a los Bee Gees, Björk, Betty Wright y SIEMPRE a David Bowie.