¿Tienes claro qué vas a regalar el Día del Padre?

El 19 de marzo, Día del Padre, es una fecha vinculada a la celebración de San José. Parece una asociación inevitable, pero no siempre ha sido así. De hecho, es una iniciativa mucho más reciente de lo que parece.

Piensa en el «Día del Padre». Puede que una de las primeras imágenes que nos vengan a la mente sea la de unos niños haciendo manualidades en el colegio (afortunadamente, los tiempos han cambiado y ya no está bien visto moldear ceniceros de arcilla, ni regalar otros objetos relacionados con el tabaco). La conexión entre el 19 de marzo y las tareas de pupitre no es casual, porque esta iniciativa no surgió de unos grandes almacenes, sino en una escuela.

En 1948, Manuela Vicente Ferrero, maestra en un colegio para niñas de un barrio de Madrid, tuvo una idea: del mismo modo que ya existía desde la antigüedad el Día de la Madre, ¿por qué no fijar una fecha para felicitar a quien entonces se etiquetaba como el «cabeza de familia»? Decidió que el día de San José era una jornada ideal para que sus alumnas tuvieran un detalle con sus padres. De este modo pensó que podía tratarse de un obsequio sencillo, hecho por ellas mismas, acompañado de una función infantil que incluiría representaciones y recitales de poesía.  

La propuesta fue un éxito y en poco tiempo se adoptó en otros centros del país. Hasta que, a principios de los años cincuenta, la nueva costumbre llegó a oídos del presidente de Galerías Preciados. El Día del Padre se convirtió entonces en una jornada comercial, a la que pronto se sumaron otros almacenes competidores. Los fabricantes de corbatas, por ejemplo, fueron los primeros en comprobar el aumento de sus ingresos al llegar el día de San José.

Hoy no todos los padres usan corbata, aunque sigue siendo una buena opción como regalo (que puede tener diseños sorprendentes). Las opciones son infinitas, y pueden incluir desde un libro personalizado a un fin de semana sorpresa en algún lugar especial. Sin embargo, hay un complemento que vuelve con fuerza y nunca falla: un reloj de pulsera con personalidad. Es ideal, útil y con posibilidades para adaptarse a cualquier estilo.