La Biblioteca del Futuro, un proyecto que convierte el 2114 en un año mágico

En 2014, la artista escocesa Katie Paterson inició la Biblioteca del Futuro, una obra a largo plazo que consiste en guardar cada año un libro inédito que permanecerá sin ser leído hasta el año 2114. Para entonces, se habrá reunido una colección de cien obras, concebidas como un legado literario. No es casual que lleve el nombre de Biblioteca del Futuro: se trata de un diálogo entre el paso del tiempo y la naturaleza, invitándonos a reflexionar sobre lo efímera que es la existencia humana. Aunque a día de hoy estos libros siguen siendo una incógnita para el mundo lector, aún faltan nueve décadas para que los manuscritos vean la luz. Sin embargo, todo indica que en el futuro se convertirán en una valiosa ventana hacia las generaciones pasadas. 

Cada año se anuncia el próximo libro que formará parte de esta colección centenaria. Todos los manuscritos se conservan en la Sala del Silencio, situada en la última planta de la biblioteca de Oslo. En mayo de 2014, se plantaron alrededor de mil árboles en Nordmarka, una zona forestal protegida al norte de la capital noruega. La creación de este bosque tiene como propósito que, dentro de cien años, los árboles sean talados para dar forma física a los libros. 

Aunque este programa esté rodeado de un profundo secretismo, resulta interesante saber que la sala donde se conservan los libros puede visitarse, ya que pertenece a una entidad pública. Eso sí, para acceder a este espacio es necesario hacerlo descalzo y con la mente bien abierta: una invitación al silencio, la contemplación y al respeto por el tiempo que aún no ha llegado.   

Escritores como David Mitchell, Elif Shafak o Margaret Atwood, autora de El cuento de la criada, han querido formar parte de este proyecto temporal. Las obras que forman esta colección no tienen por qué estar escritas en noruego o inglés, la intención es reunir voces de todo el mundo y ofrecer a los autores plena libertad creativa. Sjón, uno de los escritores que colaboró en la primera década de la Biblioteca del Futuro, confesó que escribió su libro en islandés “mi idioma solo es hablado por 370.000 personas”. Y es que quién sabe si, para el año 2114, algunos de estos libros estarán escritos en lenguas que ya no se hablan, convertidas entonces en lenguas muertas. Esa es, precisamente, la esencia de esta propuesta. Ahora bien, todos comparten una única condición: no revelar el contenido de sus textos. Solo se hace público el título del libro, el resto queda en manos del tiempo y, muy probablemente, fuera del alcance de quienes vivimos hoy para descubrirlo.