Lecturas para este otoño: una época de despedidas, cambios y comienzos
Septiembre llegó en forma de rutinas, una despedida silenciosa pero rotunda de unas vacaciones sin rumbo y giros distintos. Sin embargo, que todo vuelva a la normalidad no significa que la vida deje de sorprenderte, y si lo hace, estas lecturas son de todo menos desapacibles, y, al mismo tiempo, una forma menos cortante de despedir el verano.
Adiós, luz de veranos, de Jorge Semprún
A sus quince años, Semprún es un interno más en el liceo Henry IV de París mientras que la milicia franquista toma Madrid. Aun estando lejos, el joven siente el recuerdo derruido, especialmente el de los veranos en Santander y Lekeitio, las tardes correteando con sus hermanos por el jardín y las vísperas escuchando la voz de su padre recitando poesía. Ahora, empujado al exilio por la Guerra Civil española, la inocencia y la pureza son oprimidas por la formación de ideas políticas y reflexiones filosóficas, hacia una reforma identitaria sin remedio y retroceso.
Más allá de ser una oda a la juventud y la infancia del mismo autor, la novela destaca por el paralelismo que construyen su contexto junto a la trama: la guerra irrumpe en la paz de la misma forma que la vida despide la niñez. Y, más allá de eso, es una lectura imprescindible para estos momentos del año, porque el fin del verano suele sentirse exactamente como hacerse mayor, siempre tan de repente, con tanta brusquedad, tan inevitable.
La curva del olvido, de Pedro Zarraluki
Vicente Alós y Andrés Martel son dos amigos de toda la vida que llegan a Ibiza en barco desde Barcelona, un julio de 1968, con cincuenta años y sus respectivas pérdidas —un divorcio y una viudez— y sus respectivas hijas –Sara y Candela–. Instalados en un hostal resguardado del barullo, empieza un verano lánguido y sosegado. Sin embargo, la calma tiene los días contados en aquella retirada cala, pues mientras los padres disfrutan de aquella tranquilidad tan nostálgica, las jóvenes se inquietan por el basto e incierto futuro.
La lectura contrapone las preocupaciones de dos generaciones que se encuentran en dos momentos muy distintos de su vida. La distancia que separa lo que hay después del final y lo que hay antes del comienzo se convierte en un espacio para la reflexión sobre la fragilidad y la fortaleza de las cosas, siempre sujetas a los caprichos del tiempo.
La autopista Lincoln, de Amor Towles
Emmett y Billy Watson, con diez años de diferencia y más de 15 meses sin haberse visto, se reúnen por fuerzas mayores: su madre desaparecida, su padre fallecido y el embargo de la finca familiar. Arrebatados de su pasado y sin nada a su nombre, el futuro nunca había parecido algo tan libre, tan suyo. Con una única herencia intacta, un viejo Studebaker Land Cruiser, los hermanos se aventuran por la autopista Lincoln hasta la prometedora California. Sin embargo, ya de camino, un par de reencuentros con antiguos conocidos les supone un desvío hacia un destino nuevo que ninguno podría haber imaginado.
La autopista Lincoln es una de esas historias que te hace sentir nostalgia por lo que está por venir, liberándote de las ataduras invisibles de lo que pudo ser y lo que nunca más será. Es el relato ideal para quienes temen los abismos, la niebla existencial, por ser conmovedora en su retrato del valor, la fidelidad, el coraje y aquellas contadas amistades que sí que merece la pena mantener hasta el final.
Funny Girl, de Nick Hornby
Bárbara Parker es una joven inglesa cansada de ser miss Blackpool, una pequeña provincia en Lancashire, y está decidida a convertirse en una gran actriz. Con este sueño, se marcha a Londres, y mientras trabaja en unos grandes almacenes de cosmética consigue representante. Pronto se presenta para un casting de la BBC con el nombre artístico Sophie Straw, consiguiendo el papel protagonista (Bárbara) de una teleserie humorística sobre una pareja. Así, siguiente a esta chica recién llegada al mundo de las estrellas, se elabora un retrato fresco de las bambalinas del arte y la vida de los actores, cada uno con sus dejes y manías que los hacen destacar en esta antigua fórmula.
Entre la realidad y la ficción, esta novela se presenta como ese momento en el que estás despertando de un sueño y los mundos se mezclan: desorientado en ese trance fugaz, todo parece ser real y eterno. En ocasiones, la vida de Bárbara parecerá estar escrita, y en otras, dará giros inesperados, y así este espléndido relato de Hornby, te inspira a salir al mundo y apreciar la magia del cambio.
Corazón de oro, de Luz Gabás
En 1849, el epicentro del mundo parece ser California, tras el descubrimiento de los valiosos metales que atesoran sus tierras. Bajo el delirio de la fiebre del oro, el joven español Lorién emprende la travesía en la búsqueda desesperada de este estado hecho mina, pero lo que no sabe es que el verdadero tesoro lo encontrará, no entre ríos y montañas, sino en las personas que junto a él protagonizan esta aventura. ¿Se comparará el valor del amor y la amistad al resplandor de este demandado material?
Para resurgir de la decepción de los romances de verano que ya no dan más de sí, septiembre se presenta con la nueva novela de la autora de Palmeras en la nieve y ganadora del Premio Planeta 2022 con Lejos de Luisiana. Amor, amistad y aventura escriben una historia que revive la ilusión de sentirte en casa, donde se es parte de algo.